sábado, 20 de junio de 2009

Ex-suegra-2

La mayoría de gente con la que he quedado para hablar sobre mi segundo divorcio (del primero no hablé con nadie) han hablado más sobre ellos mismos que no me han escuchado a mi. Es como estar en una escena del Silencio de los Corderos: "Quid pro quo Clarisse", tu me cuentas pero si a cambio me escuchas (en la peli era al revés, pero se acepta pulpo, ¿no?).
Mi madre no paró de hablar sobre su "estupenda" relación con mi padre. Fantaseaba sobre si ella también tenía que haberse divorciado. Y me dijo que ya veríamos quién se iba a reír el último. Por un momento la vi con un cuchillo en la mano presta a degollar a mi padre. Pero no era eso (que lástima). Dice que cuando mi padre sea muy mayor puede que esté muy malito y que ella tenga que cuidar de él. Entonces él se dará cuenta de la gran mujer que ha tenido a su lado... De verdad. No me lo invento, no tengo tanta imaginación.
Esta semana quedé con mi ex-suegra-2 para darle la oportunidad de ponerme verde. Y la aprovechó, vaya si no. Me dijo que yo no era muy buena madre, que siempre he sido rarita (para que negarlo, es verdad), pero que como quería a su hijo me había ido soportando todo este tiempo y ahora voy yo y le dejo sin ninguna excusa magna, como malos tratos, infidelidades, etc, sólo porque no lo quiero. Es que tengo unas maníasssss.
Y una vez se quedó a gusto me contó su historia. Su marido se parecía mucho al mío (será aquello que de tal palo tal astilla), estos que nunca te cuentan nada, que si se enfadan no te hablan. ¿Pues sabes como lo sobrellevó? Estuvo durante años enamorada de un amigo cura y pasaba a verlo cada día con alguna excusa. Nunca tuvieron nada pero esta amistad le compensó todo lo demás.
Ahora ya veo que mi problema es no ser creyente, no ir a misa y no conocer curas de buen ver. Me lo voy a replantear, ahora mismo voy a empezar con dos avemarías.

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