¿Por dónde iba?
Ah si! No me preocupé porque si todas estaban enamoradas del mismo no iba a ser yo la que se lo ligara. Era un dato estadístico, ningún chico que me hubiera gustado hasta entonces me había hecho ni caso.
Pero no era un chico, era un hombre y mi control estadístico no valió para mucho. Si me fijaba bien, sí que me hacía caso, a su estilo claro. Diciéndome cosas que me dejaban fuera de juego, rozándome muy ligeramente (o sea menos que a las demás!),mírandome intensamente desde sus ojos azules...
Lo de fastidiarme es un arte que domina mucho. Una vez estábamos en grupo en el monasterio de Pedralbes haciendo fotos y le dije que no me gustaban mis pies. ¿Quiénes fueron los protagonistas de la sesión? Has acertado, mis pies! Salían en el centro de todas las fotos.
Parece que, sin enterarme, yo también le descolocaba. Un día estábamos haciendo fotos en la escuela. Yo llevé un vestido de noche horrible de mi madre. Aunque había gente por allí se creó aquella intimidad especial que se genera entre modelo y fotógrafo y el empezó a sangrar por la nariz. Con el tiempo me explicó que estaba tan excitado que simplemente estalló.
Un día fuimos a comer a un vegetariano después de una sesión. Él y cinco chicas. Podía con todas, que capacidad para discutir! A mi me preguntó si era libre. Y le dije: "claro que si" y me contestó: "¿estás segura?".
Yo me quedé muy trastornada por la conversación, pero vi que Carmen también lo estaba por algo que habían comentado sobre ella y su novio. Otra vez pensé que yo no era especial, que todas estábamos igual. Pero ahora sé que sólo se acordaba de lo que me dijo a mi.
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